| POEMAS MANUEL ACUÑA. | ||||||||||||||||||||||||||||||||
| LOS BEODOS POR ESO CINCO DE MAYO ADIOS |
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| Los beodos Junto a una pulquería cuyo título es "Los godos" disputaban dos beodos la tarde de cierto día. Yo pasaba por fuera de la taberna predicha, me detuve y por mi dicha oí la disputa entera. -Oiga, amigo, no me abroche tan horrenda tontería, yo le digo que es de día. -Pos yo digo que es de noche -Pos yo el sol es lo que miro y no hay estrella ninguna. -Pos yo digo que es la luna y muy grandota dialtiro. Es que asté ya se le escapa toditito don Perfeuto porque ya siente el efeuto del maldecido Tlamapa. -¡Qué Tlamapa, ni que nada! A mí el pulque no me aprieta, -Pos yo apuesto una peseta. -Pos yo apuesto mi frezada. |
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| -¿Pos con quién nos arreglamos? -Pos con cualesquiera, vale, -Bueno, pero no me jale. -Bueno, pus entonces vamos. Y entre diciendo y haciendo este par de tercos beodos, se salieron de "Los godos" casi, casi que cayendo. Y viendo pasar un coche al cochero se acercaron, y presto le preguntaron si era de día o de noche. Pero el salvaje cochero movió triste la cabeza y respondió con torpeza: señores: ¡soy forastero! manuel acuña |
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| Por eso Porque eres buena, inocente como un sueño de doncella, porque eres cándida y bella como un nectario naciente. Porque en tus ojos asoma con un dulcísimo encanto, todo lo hermoso y lo santo del alma de una paloma. Porque eres toda una esencia de castidad y consuelo, porque tu alma es todo un cielo de ternura y de inocencia. Porque al sol de tus virtudes se mira en ti realizado el ideal vago y soñado de todas las juventudes; |
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| por eso, niña hechicera, te adoro en mi loco exceso; por eso te amo, y por eso te he dado mi vida entera. Por eso a tu luz se inspira la fe de mi amor sublime; ¡por eso solloza y gime como un corazón mi lira! Por eso cuando te evoca mi afán en tus embelesos, siento que un mundo de besos palpita sobre mi boca. Y por eso entre la calma de mi existencia sombría, mi amor no anhela más día que el que una mi alma con tu alma. manuel acuña |
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| CINCO DE MAYO Tres eran, mas la Inglaterra volvió a lanzarse a las olas, y las naves Españolas tomaron rumbo a su tierra Sólo Francia gritó: “¡Guerra!” soñando ¡ oh patria! en vencerte, sirviéndose en su provecho se alzó erigiendo en derecho el derecho del más fuerte. Sin ver que en lid tan sangrienta tu brazo era más pequeño, la lid encarnó en su empeño la redención de tu afrenta. Brotó en luz amarillenta la llama de sus cañones, y el mundo vio a tus legiones entrar al combate rudo, llevando por solo escudo su escudo de corazones. Y entonces fue cuando al gritó lanzado por tu denuedo, tembló la Francia de miedo comprendiendo su delito, Cuando a tu aliento infinito se oyó la palabra sea, y cuando al ver la pelea terrible y desesperada se alzó en tu mano la espada. Desde que ardió en el oriente la luz de ese sol eterno cuyo rayo puro y tierno viene a besarte en la frente, tu bandera independiente, flotaba ya en las montañas, mientras las huestes extrañas alzaban la suya airosa, que se agitaba orgullosa del brillo de las hazañas. Y llegó la hora y el cielo nublado y obscurecido desapareció escondido como en los pliegues de un velo. La muerte tendió su vuelo sobre la espantada tierra y entre el francés que se aterra y el mexicano iracundo, se alzó estremeciendo al mundo tu inmenso gritó de guerra. Y allí el francés, el primero de los soldados del orbe, el que en sus glorias absorbe todas las del mundo entero, tres veces pálido y fiero se vio a correr obligado, frente al pueblo denodado que para salvar tu nombre, te dio un soldado en cada hombre ¡ y un héroe en cada soldado!. ¡ Tres veces! y cuando hundida sintió su fama de guerra contemplando su bandera manchada y escarnecida, la Francia, viendo perdida la ilusión de su victoria y a despecho de su anhelo, vio asomar sobre otro cielo a despecho de su historia y en otro mundo la gloria. Que entre la niebla indecisa que sobre el campo flotaba, y entre el humo que se alzaba bajo el paso de la brisa, su más hermosa sonrisa fue para tu alma inocente, su canción más elocuente para entornarla a tu huella, y su corona más bella para ponerla en tu frente. ¡ Si, patria! desde ese día tú no eres ya para el mundo lo que en su desdén profundo la Europa se suponía, desde entonces, patria mía, has entrado a una nueva era, la era noble y duradera de la gloria y del progreso, que bajan hoy, como un beso de amor, sobre tu bandera. Sobre esa insignia bendita que hoy viene a cubrir de flores la gente que en sus amores en torno suyo se agita, la que en la dicha infinita con que en tu suelo la clava, te jura animosa y brava, como ante el francés un día, morir por ti, patria mía. primero que verte esclava. Manuel acuña |
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| ADIOS Después de que el destino me ha hundido en las congojas del árbol que se muere crujiendo de dolor, truncando una por una las flores y las hojas que al beso de los cielos brotaron de mi amor. Después de que mis ramas se han roto bajo el peso de tanta y tanta nieve cayendo sin cesar, y que mi ardiente savia se ha helado con el beso que el ángel del invierno me dió al atravesar. Después... es necesario que tu tambien te alejes en pos de otras florestas y de otro cielo en pos; que te alces de tu nido, que te alces y me dejes sin escuchar mis ruegos y sin decirme adiós. Yo estaba solo y triste cuando la noche te hizo plegar las blancas alas para acogerte a mi, entonces mi ramaje doliente y enfermizo brotó sus flores todas tan solo para ti. En ellas te hice el nido risueño en que dormías de amor y de ventura temblando en su vaivén, y en él te hallaban siempre las noches y los días feliz con mi cariño y amándote también... ¡Ah! nunca en mis delirios creí que fuera eterno el sol de aquellas horas de encanto y frenesí; pero jamás tampoco que el soplo del invierno llegara entre tus cantos, y hallándote tu aquí... Es fuerza que te alejes... rompiéndome en astillas; ya siento entre mis ramas crujir el huracán, y heladas y temblando mis hojas amarillas se arrancan y vacilan y vuelan y se van... Adiós, paloma blanca que huyendo de la nieve te vas a otras regiones y dejas tu árbol fiel; mañana que termine mi vida oscura y breve ya solo tus recuerdos palpitarán sobre el. Es fuerza que te alejes del cántico y del nido tu sabes bien la historia paloma que te vas... El nido es el recuerdo y el cántico el olvido, el árbol es el siempre y el ave es el jamás. Adiós mientras que puedes oír bajo este cielo el último ¡ay! del himno cantado por los dos... Te vas y ya levantas el ímpetu y el vuelo, te vas y ya me dejas, ¡paloma, adiós, adiós! manuel acuña |
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