POEMAS MARIO GARRIDO LECONA
DESPEDIDA

NOCHE

SUPLICA A LA LUNA

CALLA CORAZON

SUPLICA A LOS OJOS

A MI HIJO

JUVENTUD
DESPEDIDA

Te vuelves un recuerdo de mi vida...
te tornas añoranza del pasado;
te vuelves ocasión desvanecida
en que pude mi dicha haber logrado.

Te vas y al marcharte, ¿Qué me dejas?
Un recuerdo infinito de ternura,
un presente vacío porque te alejas
y un futuro perdido en la negrura.

Te vas y no te pido que te quedes,
aunque sienta morir el corazón.
Tú, que aliviarme mis dolencias puedes
te marchas por justicia y con razón.

Estuviste a mi lado gentilmente
aunque todo era luto en derredor,
y fué con tu bondad condescendiente
que me hiciste sentir lo que es amor.

Te amé, sí, como nunca soñé amarte,
y te amo tanto, que prefiero altivo,
dañarme mortalmente, que dañarte
sin quererlo, sin razón y sin motivo.

Te adentraste en mi ser y ¿qué encontraste?
tan solo vanidad y un mar de dudas;
pretendiste ordenar aquel desastre
y chocaste en polémicas absurdas.

Quisiste con ternura consolarme
y hacer que renaciera en mí, la fé,
y sufriste y lloraste por calmarme
y en vez de comprenderlo te inculpé.

Hoy que te marchas por distinta senda
la del bien, la del triunfo, de la vida,
logras al fín que tu actitud comprenda
y mire mi actuación envilecida.

mgl
NOCHE

¡Oh! noche tan negra silenciosa y yerta
noche que pareces fantasmal visión
solitaria y triste, callada y desierta
como te pareces a mi corazón.

Ni siquiera sombras se ven en tu seno
ni un ruido interrumpe tu ser sepulcral
sólo yo te miro de todos ajeno,
porque en la negrura me siento tu igual.

Yo tampoco tengo ni sombras ni luces
ni ruidos que turben mi calma espectral,
soy un cementerio sin tumbas ni cruces
donde yacen muertos el bien y el mal.

Ya nadie se acerca llamando a mi puerta
ningún peregrino mi senda siguió,
mi senda sin nada, mi senda desierta
ni donde el abrojo siquiera creció.

Solitario y triste, me sirve de nada
que puedan mis labios las penas contar,
que sienta la mente de dudas poblada
si nada ni nadie me habrá de ayudar.

Con esa tortura que nadie adivina
los días y los meses volando se van;
y un año principia cuando otro termina
y en él mis angustias también crecerán.

Solo, tú me miras noche tenebrosa
más ni tú comprendes mi cruento vivir,
o quizás por ello viniste luctuosa
sabiendo que pronto tendré que morir.

mgl
SUPLICA A LA LUNA

¡Oh, pálida luna, que en la noche vagas
regando tu llanto de argentina luz,
tú que siempre mi alma de nostalgia embriagas
y llevar me has visto mi pesada cruz.
vuélvete clemente para mi dolor
y préstame un rayo de tu luz divina
que llegue hasta el lecho donde esté mi amor.

Que se filtre suave, como una caricia,
entre los cristales de su ventanal
y al estar ya dentro de su alcoba regia
que se ponga al lado de mi caro ideal.

Si la ve dormida...Que le deje un beso
en su tersa frente que soñando está...
y sólo un recuerdo que le deje impreso,
del que por amarla padeciendo vá.

Si despierta se haya, porque duras penas
en su pecho aniden causándole mal,
dale con tu rayo mil caricias buenas
que le alivien presto, su ser virginal.

Como todo pasa y es débil la carne,
acaso en brazos de otro amor la encuentres,
mas no mal la juzgues, ni el hecho te escarne,
que son cuando se aman dos pechos ardientes.

Y si acaso luna, ¡Que Dios no lo quiera!
entre bellas flores dormida la ves,
ya no te separes de su cabecera
y ya no me busques...Porque muerto habré.

Y cuando a la fosa su cadáver lleven,
y la dejen sola bajo el mármol frío,
Tú, nunca la dejes, ¡Oh, pálida luna!
y baña su fosa con tu llanto triste,
que ha de ser tan triste...Cual si fuera mío.
      3 - X - 55.
mgl
CALLA CORAZON


Calla corazón tu sufrimiento,
no le aumentes sus penas con tu pena,
si en verdad es de amor tu sentimiento
ocultarlo ha de ser una obra buena.

Piensa corazón que poco vales,
y en cambio cuanto vale la que adoras;
para tí, tu fortuna son tus males,
y tu don, es dictarme tus doloras.

Pobre corazón, te considero,
tú no tienes la culpa de adorarla,
tu cariño es sincero y verdadero
mas desear que te acepte, es rebajarla.

Mira corazón, yo te aconsejo
que la sigas amando con fervor,
que te revistas de valiente dejo
y que ocultes a todos tu dolor.

mgl
SUPLICA  A  LOS  OJOS

Ojos que expresais dichosos
reflejos de un alma pura,
si mirando sois hermosos,
también podeis ser piadosos,
mirando mi desventura.

Podeis, por vuestra hermosura,
por vuestro bello color,
si contemplais mi amargura,
darme, por Dios, la dulzura
con que calmar mi dolor.

Pedid a vuestra señora,
ya que su alma conoceis,
piedad para el que la adora
y de rodillas implora...
¡Que nunca le abandoneis!

mgl
A MI HIJO

Nunca creí poder querer como te quiero,
quererte más que a nadie, que a mí mismo,
pensar en tí al final, en tí primero,
igual sobre la cumbre que al fondo del abismo.

Quererte sin reclamo de cariño,
sin pedirte igualdad de sentimientos
quererte porque al fín, mi dulce niño,
producto fuiste de nobles sentimientos.

Si pudieras mirarte como eres,
todo lleno de infantil ternura,
que despiertas en todas las mujeres
el celo maternal de una criatura.

No pronuncian tus labios la palabra
pero expresan tus ojos cuando miras
emociones tan hondas que taladran
y enternecen también cuando suspiras.

Tu sonrisa transporta y arrebata
a regiones de calma y de ventura,
donde todo sufrir, se desbarata
y se torna por cálida ternura.

Si pudieras sentir lo que yo siento
cuando lleno de gozo me acaricias,
o miro en tus sonrisas el contento,
inocente, sin dolo ni malicias.

mgl
JUVENTUD

Torbellino de vanas ilusiones
en que pierdes, sin verlo, la razón;
consecuencia será de decepciones
que en silencio lamente el corazón.

Ilusa juventud que no previene,
el mañana que pronto llegará,
a su fuerza titánica se atiene
porque piensa que nunca flaqueará.
Mas la débil flaqueza se presenta
por la fuerza impélida que la creó,
y a la vida declina y atormenta
hasta ver que esa vida exterminó.

¿Por qué la juventud nos abandona?
No recuerdo si tuve juventud,
o bien ya la memoria me traiciona,
o falsa también es mi senectud.

Sin embargo, son tantas decepciones
de que tiene recuerdo el corazón,
que harían falta diez mil generaciones
para ver cada vieja decepción.

  1961
mgl
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