POEMAS  RAMON DE CAMPOAMOR.
AMAR Y QUERER

HUMORADAS

QUIEN SUPIERA ESCRIBIR

NOCHEBUENA

EL GAITERO DE GIJON
AMAR Y QUERER


A la infiel más infiel de las hermosas
un hombre la quería y yo la amaba;
y ella a un tiempo a los dos nos encantaba
con la miel de sus frases engañosas.
Mientras él, con sus flores venenosas,
queriéndola, su aliento empozoñaba,
yo de ella ante los pies, que idolatraba,
acabadas de abrir echaba rosas.
De su favor ya en vano el aire arrecía;
mintió a los dos, y sufrirá el castigo
que uno le da por vil, y otro por necia.
No hallará paz con él, ni bien conmigo
él que sólo la quiso, la desprecia;
yo, que tanto la amaba, la maldigo.

Ramón de Campoamor
HUMORADAS


Busqué la ciencia, y me enseño el vacío.
Logré el amor, y conquisté el hastío.
¡Quién de su pecho desterrar pudiera,
la duda, nuestra eterna compañera!.
¿Qué es preciso tener en la existencia?
Fuerza en el alma y paz en la conciencia.
No tengáis duda alguna:
felicidad suprema no hay ninguna.
Aunque tú por modestia no lo creas,
las flores en tu sien parecen feas.
Te pintaré en un cantar
la rueda de la existencia:
Pecar, hacer penitencia
y, luego, vuelta a empezar.
En este mundo traidor,
nada es verdad, ni mentira,
Todo es según el color
del cristal con que se mira.

Ramón de Campoamor
QUIEN SUPIERA ESCRIBIR


_Escribidme una carta, señor cura.
_Ya sé para quién es.
_¿ Sabéis quién es porque una noche obscura
nos visteis juntos? _ Pues...
Perdonadme!, mos...No extraño ese tropiezo.
La noche..., la ocasión...
Dadme pluma y papel, Gracias, Empiezo:
Mi querido Ramón:
_¿Querido?...Pero,, en fin, ya lo habéis puesto...
_¡Si no queréis.._¡Si, sí!
_¡Qué triste estoy! ¿No es eso? _Por supuesto,
_¡Qué triste estoy sin ti!
Una congoja, al empezar me viene...
_¿Cómo sabéis mi mal?
_Para un viejo, una niña siempre tiene
el pecho de cristal.
¿Qué es en ti el mundo? Un valle de amargura.
¿Y contigo? Un edén.
_Haced la letra clara, señor cura;
que lo entienda eso bien.
-El beso aquel que de marchar a punto
te di..._¿Cómo sabéis?_
_Cuando se va y se viene, y se está junto
siempre... No os afrentéis.
Y sin volver tu efecto procura,
tanto me harás sufrir...
_¿Sufrir y nada más? No, señor cura,
¡Que me voy a morir!
_¿Morir?  ¿Sabéis que es ofender al cielo?...
_Pues si, señor, ¡Morir!
_Yo no pongo morir._ ¡Qué hombre de hielo!
¡Quien supiera escribir!


_¡Señor rector, señor rector!, en vano
me queréis, complacer
si no encarnar los signos de la mano
todo el ser de mi ser,
Escribidle, por Dios, que el alma mía
ya en mí no quiere estar;
que la pena no me ahoga cada día...
porque puedo llorar.
Que mis labios, que las rosas de su aliento,
no se saben abrir;
que olvidan de la risa el movimiento
a fuerza de sentir.
Que mis ojos, que él tiene por tan bellos,
cargados con mi afán.
como no tienen quién se mire en ellos,
cerrados siempre están.
Que es, de cuantos tormentos he sufrido,
la ausencia del más atroz;
que es un perpetuo sueño de mi oído
el eco de su voz...


Que, siendo por su causa, el alma mía
¡goza tanto el sufrir!...
Dios mío, ¡cuántas cosas le diría
si supiera escribir!...

Ramón de Campoamor.
NOCHEBUENA

Son hija y madre, y las dos
con frío, con hambre y pena
piden en la Nochebuena
una limosna por Dios.
¡ Hoy los ángeles querrán,
la madre a su hija decía,
que comamos, hija mía
por ser Nochebuena pan!
Y al anuncio de tal fiesta,
abre la madre el regazo
y junto a él, aquel pedazo
de sus entrañas acuesta.
Al pie de un farol sentada,
pide por amor de Dios
y pasa uno y pasan dos....
más ninguno el da nada,
La niña con triste acento:
-Pero, ¿ y nuestro pan?, decía.
-Ya llega!, le respondía
la madre.....y llegaba el viento.
Cuando otra pobre como ella
una limosna le echó,
recordando que perdió
una niña como aquélla.
“¡Ya nuestro pan ha venido!”
gritó la madre extasiada;
más la niña quedó echada
como pájaro sin nido,
Llama y llama ¡desvarío!,
nada hay  ya que la despierte,
duerme, está helando, y la muerte
¡solo es un sueño con frío!
La toca, al verla la luz la atrae,
se espanta, vacila y cae
a plomo la niña muerta.
Del suelo de angustia llena
la madre a su hija levanta,
y en tanto, un dichoso canta:
“Esta noche es Nochebuena!”.

ramón de campoamor
EL GAITERO DE GIJON


Ya se está el baile arreglando.
Y el gaitero ¿donde está?
-Está a su madre enterrando,
pero enseguida vendrá.
-Y vendrá  -Pues ¿qué ha de hacer?
Cumpliendo con su deber
vedle con la gáita... pero,
¡cómo traerá el corazón
el gaitero,
el gaitero de Gijón.

¡Pobre! ¡Al pensar que en su casa
toda dicha se ha perdido,
un llanto oculto le abrasa
que es cual plomo derretido!
Mas, como ganan sus manos
el pan para sus hermanos,
en gracia del panadero,
toca con resignación,
el gaitero,
el gaitero de Gijón.


No vió una madre más bella
la nación del sol poniente!...
¡Pero ya una losa, de ella
le separa eternamente!
¡Gime y toca! ¡ Horror sublime!
Mas, cuando entre dientes gime
no bala como un cordero,
pues ruge como un león
el gaitero
el gaitero de Gijón.


La niña más bailadora
-¡aprisa -le dice- ¡aprisa!
¡Y el gaitero sopla y llora!
poniendo cara de risa.
Y al mirar que de esta suerte
llora a un tiempo y los divierte,
silban, como Zoilo a Homero,
algunos sin compasión,
al gaitero,
al gaitero de Gijón.

Dice del triste en su agonía,
entre soplar y soplar:
-Madre mía. madre mía,
cómo alivia el suspirar!
Y es que en sus entrañas zumba
La voz que apago la tumba:
¡Voy que pese al mundo entero,
siempre la oirá el corazón
del gaitero,
del gaitero de Gijón.

Decid, lectoras, conmigo
¡cuánto gaitero hay así!
Preguntáis ¿por qué lo digo?
Por vos lo digo, y por mí.
No veis que al hacer, lectoras,
doloras y más doloras,
mientras yo de pena  muero,
voz las recitáis, al son
del gaitero,
del gaitero de Gijón.  

Ramón de Campoamor
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