| POEMAS JUANA DE IBARBOROU | |||||||||||||||||||||||||
| ¿SUEÑO? ANGUSTIA LA ENREDADERA LO QUE SOY PARA TI EL DULCE MILAGRO |
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| ¿SUEÑO? Beso que ha mordido mi carne y mi boca Con su mordedura que hasta el alma toca! ¡Beso que me sorbe lentamente vida, como una incurable y ardorosa herida! ¡Fuego que me quema sin mostrar la llama y que a todas horas por más fuego clama! ¿Fue una boca bruja o un labio hechizado el que con su beso mi alma ha llagado? ¿Fue en sueño o vigilia que hasta mí llegó el que entre sus labios mi alma estrujó? Calzaré sandalias de bronce e iré. Adonde esté el mago que cura me dé. ¡Secadme esta llaga, vendadme esta herida que por ella en fuga se me va la vida! |
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| LO QUE SOY PARA TI Cierva, Que come en tus manos la olorosa hierba. Can, Que sigue tus pasos doquiera que van. Estrella, Para ti poblada de sol y centella. Fuente, Que a tus pies ondula como una serpiente. Flor, Que para ti solo da mieles y olor. Todo eso yo soy para ti, Mi alma en todas sus formas te di. Cierva y can, astro y flor, Agua viva que glisa a tus pies, Mi alma es Para ti, Amor. |
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| LA ENREDADERA Por el molino del huerto Asciende una enredadera. El esqueleto de hierro Va a tener un chal de seda Ahora verde, azul más tarde Cuando llegue el mes de Enero Y se abran las campanillas Como puñados de cielo. Alma mía: ¡quién pudiera Vestirte de enredadera! |
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| ANGUSTIA Hoy estoy triste, amor. Hoy tengo el alma Gris y desmelenada. ¡Tierra propicia para toda pena! ¡Para todo placer tierra negada! La rosa de mi cuerpo Hoy es lirio beato. Co triples vendas la ciñó la angustia Y yo con triples velos la recato. Hoy estoy triste, amor. Hoy no pretendo Sentir mi risa. ¡Me endurece los labios un agror de ceniza! |
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| EL DULCE MILAGRO ¿Que es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen. Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen. Mi amante besóme las manos, y en ellas, ¡Oh, gracia! brotaron rosas cómo estrellas. Y voy por la senda voceando el encanto y de dicha alterno sonrisa con llanto, y bajo el milagro de mi encantamiento se aroman de rosas las alas del viento. Y murmura al verme la gente que pasa: -¿No veis que está loca? Tornadla a su casa. ¡Dice que en las manos le han nacido rosas y las va agitando como mariposas! ¡Ah, pobre la gente que nunca comprende un milagro de éstos y que sólo entiende, que no nacen rosas más que en los rosales! Y que no hay más trigo que el de los trigales! Que requiere líneas, y color y forma, y que sólo admite realidad por norma, Que cuando uno dice: -voy con la dulzura, de inmediato buscan a la criatura. Que me digan loca, que en celda me encierren, que con siete llaves la puerta me cierren, que junto a la puerta pongan un lebrel, carcelero rudo, carcelero fiel. Cantaré lo mismo: -Mis manos florecen, rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen. ¡Y toda mi celda tendrá la fragancia, de un inmenso ramo de rosas de Francia! Juana De Ibarborou. |
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