| POEMAS GIOCONDA BELLI | ||||||||||||||||||||||||||
| AMO A LOS HOMBRES BIBLIA COMO TINAJA DESDE LA MUJER QUE SOY EN LA DOLIENTE SOLEDAD DEL DOMINGO ESCRIBIRTE ESTO ES AMOR LOS PORTADORES DE SUEÑOS NUEVA TESIS FEMINISTA Y DIOS ME HIZO MUJER |
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| AMO A LOS HOMBRES Amo a los hombres y les canto Amo a los jóvenes, desafiantes jinetes del aire, pobladores de pasillos en las Universidades, rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes. Amo a los obreros, esos sudorosos gigantes morenos que salen de madrugada a construir ciudades. Amo a los carpinteros que conocen a la madera como a su mujer y saben hacerla a su modo. Amo a los campesinos que no tienen más tractor que su brazo, que rompen el vientre de la tierra y la poseen. Amo, compasiva y tristemente, a los complicados hombres de negocios que han convertido su hombría en una sanguinaria máquina de sumar y han dejado los pensamientos más profundos, los sentimientos más nobles, por cálculos y métodos de explotación. Amo a los poetas --bellos ángeles lanzallamas -- que inventan nuevos mundos desde la palabra que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia, que conocen la trascendencia de una conversación tranquila bajo los árboles, a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van y dejan todo y mueren para que nazcan hombres con la frente alta. Amo a los pintores --hombres colores-- que guardan la hermosura para nuestros ojos y a los que pintan el horror y el hambre para que no se nos olvide. Amo a los solitarios pensadores los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla, los que se hunden en titánicas averiguaciones y me atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas. A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana, con un amor que es más grande que yo toda, que me supera y me envuelve como un océano donde todo el misterio se resuelve en espuma. Amó a las mujeres desde su piel que es la mía. A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas, a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora, a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre, a la que lucha enardecida en las montañas, a la que trabaja --mal pagada-- en la ciudad, a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas en la pancita caliente del comal, a la que camina con el peso de un ser en su vientre enorme y fecundo. A todas amo y me felicito por ser de su especie. Me felicito por estar con hombres y mujeres aquí bajo este cielo, sobre esta tierra tropical y fértil, ondulante y cubierta de hierba. Me felicito por ser y por haber nacido, por mis pulmones que me llevan y me traen el aire, porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí y sale con algo mío, por estos poemas que escribo y lanzo al viento para alegría de los pájaros, por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso, por las flores que se mecen en los caminos y los pensamientos que, desenfrenados, alborotan en las cabezas, por los llantos y las rebeliones. Me felicito porque soy parte de una nueva época porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia, la importancia que tiene tu existencia, la de todos, la vitalidad de mi mano unida a otras manos, de mi canto unido a otros cantos. Porque he comprendido mi misión de ser creador, de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro, quiero irme a las calles y a los campos, a las mansiones y a las chozas a sacudir a los tibios y haraganes, a los que reniegan de la vida y de los malos negocios, a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances, a los incrédulos, a los desamparados, a los que han perdido la esperanza, a los que ríen y cantan y hablan con optimismo; quiero traerlos a todos hacia la madrugada, traerlos a ver la vida que pasa con una hermosura dolorosa y desafiante, la vida que nos espera detrás de cada atardecer --último testimonio de un día que se va para siempre, que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse-- Quiero atraer a todos hacia el abrazo de una alegría que comienza, de un Universo que espera que rompamos sus puertas con la energía de nuestra marcha incontenible. Quiero llevarlos a recorrer los caminos por donde avanza --inexorable-- la Historia. Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva mañana, mañana lavada de pesar que habremos construido todos. Vámonos y que nadie se quede a la zaga, que nadie perezoso, amedrentado, tibio, habite la faz de la tierra para que este amor tenga la fuerza de los terremotos, de los maremotos, de los ciclones, de los huracanes y todo lo que nos aprisione vuele convertido en deshecho mie1ntras hombres y mujeres nuevos van naciendo erguidos, luminosos como volcanes... Vámonos Vámonos Vámononoooos!!!! GIOCONDA BELLI |
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| Biblia. Sean mis manos como ríos entre tus cabellos. Mis pechos como naranjas maduras. Mi vientre un comal cálido para tu hombría. Mi piernas y mis brazos sean como puertas, como puertos para tus tempestades. Mi pelo como algodón en rama. Todo mi cuerpo sea hamaca para el tuyo, y mi mente tu olla, tu cañada. gioconda belli |
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| COMO TINAJA En los días buenos, de lluvia, los días en que nos quisimos totalmente, en que nos fuimos abriendo el uno al otro como cuevas secretas; en esos días, amor en mi cuerpo como tinaja recogió toda el agua tierna que derramaste sobre mí y ahora en estos días secos en que tu ausencia duele y agrieta la piel, y el agua sale de mis ojos llena de tu recuerdo a refrescar la aridez de mi cuerpo tan vacío y tan lleno de vos. gioconda belli |
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| DESDE LA MUJER QUE SOY Desde la mujer que soy, a veces me da por contemplar aquellas que pude haber sido; las mujeres primorosas, hacendosas, buenas esposas, dechado de virtudes, que deseara mi madre. No sé por qué la vida entera he pasado rebelándome contra ellas. Odio sus amenazas en mi cuerpo. La culpa que sus vidas impecables, por extraño maleficio, me inspiran. Reniego de sus buenos oficios; de los llantos a escondidas del esposo, del pudor de su desnudez bajo la planchada y almidonada ropa interior. Estas mujeres, sin embargo, me miran desde el interior de los espejos, levantan su dedo acusador y, a veces, cedo a sus miradas de reproche y quiero ganarme la aceptación universal, ser la "niña buena", la "mujer decente" la Gioconda irreprochable. Sacarme diez en conducta con el partido, el estado, las amistades, mi familia, mis hijos y todos los demás seres que abundantes pueblan este mundo nuestro. En esta contradicción inevitable entre lo que debió haber sido y lo que es, he librado numerosas batallas mortales, batallas a mordiscos de ellas contra mí -ellas habitando en mí queriendo ser yo misma- transgrediendo maternos mandamientos, desgarro adolorida y a trompicones a las mujeres internas que, desde la infancia, me retuercen los ojos porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños, porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable, que se enamora como alma en pena de causas justas, hombres hermosos, y palabras juguetonas. Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada, e hice el amor sobre escritorios -en horas de oficina- y rompí lazos inviolables y me atreví a gozar el cuerpo sano y sinuoso con que los genes de todos mis ancestros me dotaron. No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones. No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf. Pero en los pozos oscuros en que me hundo, cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos, siento las lágrimas pujando; veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo, blandiendo condenas contra mi felicidad. Impertérritas niñas buenas me circundan y danzan sus canciones infantiles contra mí contra esta mujer hecha y derecha, plena. Esta mujer de pechos en pecho y caderas anchas que, por mi madre y contra ella, me gusta ser. gioconda belli |
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| EN LA DOLIENTE SOLEDAD DEL DOMINGO Aquí estoy, desnuda, sobre las sábanas solitarias de esta cama donde te deseo. Veo mi cuerpo, liso y rosado en el espejo, mi cuerpo que fue ávido territorio de tus besos, este cuerpo lleno de recuerdos de tu desbordada pasión sobre el que peleaste sudorosas batallas en largas noches de quejidos y risas y ruidos de mis cuevas interiores. Veo mis pechos que acomodabas sonriendo en la palma de tu mano, que apretabas como pájaros pequeños en tus jaulas de cinco barrotes, mientras una flor se me encendía y paraba su dura corola contra tu carne dulce. Veo mis piernas, largas y lentas conocedoras de tus caricias, que giraban rápidas y nerviosas sobre sus goznes para abrirte el sendero de la perdición hacia mi mismo centro y la suave vegetación del monte donde urdiste sordos combates coronados de gozo, anunciados por descargas de fusilerías y truenos primitivos. Me veo y no me estoy viendo, es un espejo de vos el que se extiende doliente sobre esta soledad de domingo, un espejo rosado, un molde hueco buscando su otro hemisferio. Llueve copiosamente sobre mi cara y sólo pienso en tu lejano amor mientras cobijo con todas mis fuerzas, la esperanza. gioconda belli |
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| ESCRIBIRTE | ||||||||||||||||||||||||||
| Escribir , escribirte , dibujarte . Llenarte el pelo de todas las palabras detenidas , colgadas en el aire , en el tiempo , en aquella rama llena de flores amarillas del cortés cuya belleza me pone los pelos de punta cuando vengo bajando sola , por la carretera , pensando . Definir el misterio , el momento preciso del descubrimiento , el amor , esta sensación de aire comprimido dentro del cuerpo curvo , la explosiva felicidad que me saca las lágrimas y me colorea los ojos , la piel , los dientes , mientras voy volviéndome flor , enredadera , castillo, poema , entre tus manos que me acarician y me van deshojando, sacándome las palabras, volteándome de adentro para afuera , chorreando mi pasado, mi infancia de recuerdos felices, de sueños , de mar reventando contra los años , cada vez más hermoso y más grande , más grande y más hermoso . Cómo puedo agarrar la ilusión, empuñarla en la mano y soltártela en la cara como una paloma feliz que saliera a descubrir la tierra después del diluvio ; descubrirte hasta en los reflejos más ignorados , irte absorbiendo lentamente, como un secante , perdiéndome, perdiéndonos los dos , en la mañana en la que hicimos el amor con todo el sueño , el olor , el sudor de la noche salada en nuestros cuerpos, untándonos el amor , chorreándolo en el piso en grandes olas inmensas , buceando en el amor , duchándonos con el amor que nos sobra . gioconda belli |
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