| POEMAS CARLOS RIVAS LARRAURI | |||||||||||||||||||||||||
| EN LAS MESMAS LOSAS LA PROBECITA DE INACIA NO PASA DEL CORREDOR NOMAS TU |
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| EN LAS MESMAS LOSAS. Cuando le dijeron qu'él ya'staba muerto sintió una congoja; le dio como una ansia, y en nadita 'stuvo, que la probe al suelo cayera redonda. Dimpués se compuso; corrió p'al petate onde 'staba Concha -su chilpayaúta di apenas seis meses-, l'agarró en sus brazos, la besó en la boca y salió corriendo mesmamente como si estuviera loca. Ansina...corriendo... casi sin resuello jue a dar hasta l'obra onde él trabajaba y all'intonces supo como jue la cosa: ¡su viejo... su Pedro... al qu'ella le bia dado su carino y entriegado su honra, el padre de su hija!, en una de malas cayó del andamio más alto de l'obra. ¡ Ai'staba la sangre entovia fresca sobre de las losas! Cuando ella la vido, no pudo la probe chistar ni palabra; quedó como sonsa, con los ojos fijos sobri aquella sangre qu'estaba en las losas... ¡En tal vez pensando lo qu'iba a ser d'ella quedándose sola...! ¡ Solita en el mundo con su chilpayata! ¡Solita en el mundo con su bijita Concha! Y a poquito tiempo, cuando ella ya bía llevado al empeño toditas sus cosas -primero su catre, aluego la cómoda dispués las cobijas, aluego la colcha, y, ansina, todito lo que le quedaba de cuando con su hombre juera tan dichosa, intonces dialtiro jue pior el asunto; se puso muy grave la probe mocosa. ¡Tá claro, si ansina, con tantas miserias y tantas congojas, la probe criatura mamaba veneno en vez di otra cosa! En balde la madre pasó muchas nochis interas velando a su hijita Concha... ¡ aquel angelito, en muy pocos días voló pa la gloria! Y cuando la vido ya muerta, y aluego que se la llevaron pa echarla en la fosa, onde hemos d'ir todos los que no tenemos, pa cuando nos muéramos, un poco de mosca, (porque en este mundo ni dimpués de muertos los probes y ricos son la mesma cosa), intonces dialtiro perdió su celebro, se quedó sin juicio y se golvió idiota. Y, aluego de tiempo, ¿quén iba a dicir qu'esa pordiosera cochina y piojosa que todos los dias pasaba las horas, junto de la casa onde'stuvo l'obra, cuando el probe Pedro se quebró la cholla, era aquella era aquella mesma tan arregladita, era aquella mesma tan trabajadora que jue gúena madre y jué gilena esposa...? Todos los vecinos de por ese barrio, vieron muncho tiempo a la probe loca, qui allí sentadita pasaba las horas, sin chistar palabra, pidiendo limosna, cada vez más triste... cada vez más mensa... ¡ Con los ojos fijos sobri aquellas losas...! ¡ Y ansina harto tiempo¡... ¡ Ansina hasta el día en qu'él Siñor quisó llevarla a su gloria! Por fin, una nochí del mes de decembre, jallaron ya muerta a la probe loca... ¡ Ya muerta por l'hambre!... ¡Tiesa por el fro! ¡Tirada a lo largo en las mesmas losas en qu'el probe Pedro -iba pa dos años-se quebró la cholla! ¡La verdá de Dios!... ¡De veras, mis cuates, me da muncha cólera de ver que la suerte, con los que son guenos, dialtiro la troncha, ¡en l'ínter qui hay munchos que son puras mulas y son los que gozan! Pero... ¡ ansina es la vida y, manque nos pese, no semos nosotros quenes la compóngamos! Y ora..... ¡pos a darle mientras que nos toca! ¿Qué toman astedes?... ¡A ver, don Ambrosio, ora yo disparo, sírvanos las otras! Carlos rivas larrauri |
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| LA PROBECITA DE INACIA. Cuando se vino del rancho, todos créiban que si armaba; naiden pensó qu'eso juera la ruina de la chamaca. Se vino porque la cosa andaba dialtiro gacha; eran munchos de familia y, pa sostener la casa, con lo que ganaba Lucas ni modo que si ajustara. Y como l'amo del rancho necesitaba una gata, pensó Lucas que era gueno que juera a sirvir la Inacia, su hija mayor, qui apenitas en los quinci años andaba. Sempre jue la consintida, pos, dende muerta su mama iba ya pa los cinco años, ella jue la de la casa, cuidando a sus hermanitos y a Lucas, sin que s'echara de menos a la dijunta en las cosas de la casa. Ella s'iba tempranito a llevarle la canasta a Lucas, pa que tuviera sus gordas y su Tlamapa, sus chilitos, sus frijoles y todo lo qui hace falta al pión que, dende temprano, s'está dando la gran talla pa sacar, al fin de cuentas, treinta centavos de raya. Y, aluego ya que golvía de darli a la tíacualiada, l'entraba duro y cantiado al quihacer que bía en la casa... ¡Era una cosa muy chula ese dimoño d'Inacia! Pero l'hambre andaba recio y a Lucas no le quedaba más rimedio que'l que juera su hijita a sirvir de gata, pa que ganara unos jierros conque'l probe si ayudara. Y ansina jue com'un dia intriegó Lucas a Inacia en casa del siñor amo pa que sirviera de gata, al cabo l'amo era gueno y siguro iba a cuidarla... Al prencipio recibia a una carta por semana; dimpués una cada mes, y aluego ya ni una carta, pero eso era lo de menos, Lucas no se priocupaba, porque, al fin y al cabo, su hija se jallaba en gu~ena casa. En cercas de cinco meses n'hubo noticias d'Inacia, hasta qui un día se supo qu'estaba dialtiro mala y qu'era gúeno que jueran de su casa a vesitarla, porque la cosa era grave y no juera la disgracia... luego luego, el gúen Lucas, s'hizo de tantitas lanas y corrió a ver a su hijita, a su probecita Inacia; pero... ¡ya la jalló muerta! ¡ Acababan d'intierrarla! Claro'stá qui averiguó cuál jue di aquello la causa y... ¡lo que supo jue horrible! ¡ La muerte de su chamaca, jue a causa di un bebedizo que le dieron pa qu'echara el fruto de su dishonra que llevaba en las entrañas...! Y dicen las malas lenguas qui a veces no son tan malas, qué de toditito aquello que le sucidió a l'Inacia tuvo la culpa don Pedro, el amo di aquella casa qui a Lucas le paricia de munchisima confianza.. Dende entonces, el gijen Lucas no a guelto a jallar la calma y a todos los que s'incuentra les dice, bañado en lágrimas: "¡ Malhaigan los atascados que sueltan a sus chamacas...! ¡ Malhaigan los que no sernos ni siquera pa cuidarlas!" carlos rivas larrauri |
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| NO PASA DEL CORREDOR..... Si ustedes me lo permiten escribiré en español, porque hoy no me da la gana de hacer versos en "folk-lore". Y si no me lo permiten, concédanme su perdón y sin más contemplaciones doblen la hoja y.. . se acabó. Pero como yo les debo dar alguna explicación del motivo que me obliga a escribir en español, o en algo que se parezca a ese idioma encantador (no vaya a venir alguno y diga que es presunción llamar lengua castellana a ésta en que escribiendo estoy), voy a explicarles a ustedes la causa por la que yo hoy escribo estas cuartillas en mal romance español. Imaginense que anoche un amigo me pidió que fuera en su compañía a cierta amable reunión; y yo, que soy complaciente, no quise decir que no y fui a donde me llevaba mi amigo; pero, por Dios puedo jurarles a ustedes que no imaginaba yo la plancha que iba a tirarme en la famosa reunión, por causa de una señora que me tildó de impostor en el preciso momento en que alguien me presentó diciéndole que yo era Rivas Larrauri, el autor de aquellas rimas vernáculas de "grata" recordación (lo de "grata" lo dijo él, no vayan a creer que yo). Y es que la buena señora, en su inocente candor, no quiere admitir la idea, ni jurándolo por Dios, de que pueda quien escribe esas "cosas" de "folk.lore", vestir de gente decente y hablar "casi" en español. La muy... ingenua pensaba que este humilde servidor, en vez de usar un "plumaje" cortado a la perfección (esto es para que Martínez, mi sastre, con esta flor me cobre un poquito menos en la próxima ocasión), vistiera de rigurosa mezclilla un buen "overol"; y en lugar del "Borsalino", del "Stetson" o del "Dobbs", un sombrero de petate o un gorrito muy... "folk.lore". Mucho menos concebía que pudiera hablarle yo sin decir "dialtiro", "ansina", "me cuadra", "no li aunque" y "pos." Y como sé que la duda dialtiro se le quedó, pos he querido prebarle que también en español echa verso, si. se ofrece, su gúen cuate y servidor... Pero. . . ¡ caray! si ora caigo en que ya se mi olvidó qu'encomencé en castellano y ya rigresé al "folk.lore". ¡ Lo que preba mesmamente que tiene muncha razón la siñora que no créiba ni de relajo que yo juera persona decente y qui hablara en español...! Y preba también, de plano, qu'en cualesquera ocasión "¡el que nace pa maceta, no pasa del corredor...!" carlos rivas larrauri |
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| NOMAS TU Tú nomás eres quen no m'ingañas, vieja y humilde guitarra mia; tú nomás eres quen mi hago juerte en mis desdichas... Tú nomás eres quen mi acompaña cuando el ricuerdo me mortifica; tú nomás eres quen no le juye a esta tristeza que me marchita... Entre tus cuerdas, guardar supites la triste hestoria di aquellos dias, en que por culpa di una querencia se jue pa sempre toda mi dicha... Entre tu caja guardas sospiros, y, mesmamente, en esas cuitas con que ti adornas, si han redamado mis lagrimitas. . Tú guardas todas mis amarguras y mis desdichas, y ya no pueden di allí arrancarlas ni sus maldades ni sus perfidias. Cuando en la noche viene el ricuerdo de las traiciones di aquella endina y no me deja pegar los ojos, porque me duele, mi vieja herida. ¡ tú nomás eres quen me consuela, vieja y humildé guitarra mía...! ¡Tú nomás eres la que disborra el vil ricuerdo de sus perfidias! Por eso, a veces, pongo los dedos sobre tus cuerdas, qu'están tejidas con los hilitos de mi probe alma, qu'es la que llora cuando ellas vibran, y cuando incima tiembla mi mano, son los ricuerdos los que palpitan... ¡ por eso suenan a maldiciones tus tristes notas, guitarra linda!. . Y ora no Ii aunque qu"ella mi olvide y nada le aunque qu'ella se ría pa dimostrarme que no l'importa haber jugado conmigo ansina, qu'ínter que buiga mi alma en tus cuerdas, ¡ tú serás siempre mi única amiga...! ¡ L'única amiga que no m'ingaña, vieja y humilde guitarra mía! Carlos rivas larrauri |
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