| POEMAS AMADO NERVO | |||||||||||||||||||||||||||
| A KEMPIS. A NEMESIS COBARDIA DIOS HARA LO DEMAS EL CELAJE EL DIA QUE ME QUIERAS EN PAZ GRATIA PLENA LA PUERTA LA RAZA DE BRONCE LLENALO DE AMOR MEXICANAS SI TU ME DICES VEN SI UNA ESPINA ME HIERE YO NO SOY DEMASIADO SABIO |
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| A KEMPIS Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste, ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh Kempis, antes de leerte, amaba la luz, las vegas, el mar Océano; mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grandes ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves, que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras... huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra, y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal hiciste! ¡Ha muchos años que estoy enfermo, y es por el libro que tú escribiste! Amado nervo |
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| COBARDIA Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! Qué formas bajo el fino tul... Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡Me clavó muy hondo su mirada azul! Quedé como en éxtasis... Con febril premura, ¡Síguela!, gritaron cuerpo y alma al par. ...Pero tuve miedo de amar con locura, de abrir mis heridas, que suelen sangrar, ¡y no obstante toda mi sed de ternura, cerrando los ojos, la dejé pasar! Amado nervo |
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| DIOS HARA LO DEMAS ¿Qué es inútil mi afán por conquistarte: que ni me quieres hoy ni me querrás...? Yo me contento, Amor, con adorarte: ¡Dios hará lo demás! Yo me contento, Amor, con sembrar rosas en el camino azul por donde vas. Tú sin mirarlas, en su senda posas el pie: ¡Quizás mañana las veras! Yo me contento, Amor, con sembrar rosas ¡Dios hará lo demás! Amado nervo |
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| EL CELAJE ¿Adónde fuiste, Amor, adónde fuiste? Se extinguió en el poniente el manso fuego, y tú que me decías: "hasta luego, volveré por la noche"... ¡No volviste! ¿En qué zarzas tu pie divino heriste? ¿Qué muro cruel te ensordeció a mi ruego? ¿Qué nieve supo congelar tu apego y a tu memoria hurtar mi imagen triste? ¡Amor, ya no vendrás! En vano, ansioso, de mi balcón atalayando vivo el campo verde y el confín brumoso. Y me finge un celaje fugitivo nave de luz en que, al final reposo, va tu dulce fantasma pensativo. Amado nervo |
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| EL DIA QUE ME QUIERAS El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio, con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo. Las fuentes cristalinas irán por las laderas saltando cristalinas el día que me quieras. El día que me quieras, los sotos escondidos resonarán arpegios nunca jamás oídos. Extasis de tus ojos, todas las primaveras que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras. Cogidas de la mano cual rubias hermanitas, luciendo golas cándidas, irán las margaritas por los montes y praderas, delante de tus pasos, el día que me quieras... y si deshojas una, te dirá su inocente postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente! Al reventar el alba del día que me quieras, y en el estanque, nido de gérmenes ignotos, florecerán las místicas corolas de los lotos. El día que me quieras será cada celaje ala maravillosa, cada arrebol miraje de "Las Mil y una Noche", cada brisa un cantar, cada árbol una lira, cada monte un altar. El día que me quieras, para nosotros dos cabrá en un solo beso la beatitud de Dios. Amado nervo |
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| EN PAZ Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales coseché siempre rosas. ... Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡más tú no dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas noches de mis penas; mas no me prometiste tan sólo noches buenas, y en cambio tuve algunas santamente serenas... Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz! Amado nervo |
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| GRATIA PLENA Todo en ella encantaba, todo en ella atraía: su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar... El ingenio de Francia de su boca fluía. Era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar! Ingenua como el agua, diáfana como el día, rubia y nevada como Margarita sin par, al influjo de su alma celeste amanecía... Era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar! Cierta dulce y amable dignidad la investía de no sé qué prestigio lejano y singular, más que muchas princesas, princesa parecía: era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar! Yo gocé el privilegio de encontrarla en mi vía dolorosa; por ella tuvo fin mi anhelar. Y cadencias arcanas halló mi poesía. Era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar! !Cuánto, cuánto la quise! ¡Diez años fue mía; pero flores tan bellas nunca pueden durar! Era llena de gracia, como el Avemaría, y a la fuente de gracia, de donde procedía, ¡se volvió... como gota que se vuelve a la mar! Amado nervo |
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